lunes, 12 de julio de 2010
viernes, 25 de diciembre de 2009
TIEMPO DE PERDONAR Y OLVIDAR

"Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete."(Mateo 18:21-22)
"¿Recuerda cuando... ?" Esas palabras se oyen a menudo durante la Navidad. Entre familia o con amigos traemos a la memoria recuerdos agradables de navidades pasadas. Pero también nos vienen a la memoria experiencias que no quisiéramos recordar: el dolor de algo que pasó, el aguijón de las críticas negativas, la decepción de alguna promesa incumplida, el rechazo, las aflicciones.
¿Qué hemos de hacer con esa clase de recuerdos? ¿Hemos de arrastrarlos por el resto de nuestra vida, junto con el resto de nuestras cargas?
No tiene que ser así, podemos deshacernos de esos recuerdos; es más, tenemos que deshacernos de ellos. Pero hay solo una forma de hacerlo: por medio del perdón. Perdonar a otros parece algo fácil de hacer, sin embargo, muy pocos lo hacemos. Miramos el perdón como si fuera una alternativa que tenemos en la vida, como algo que podemos aceptar o descartar. Pero la verdad es que el perdón es un requisito fundamental en la vida del creyente.
Desde el punto de vista de Dios, el rencor - o la falta de perdón - es una maldad. En Mateo 18, Jesús relata una parábola que ilustra las consecuencias del rencor. La parábola habla de un siervo que debía a su señor una deuda equivalente a millones de dólares. Cuando llegó el día en que debía pagarla, el siervo dijo a su amo: "Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo". El amo se conmovió tanto que le perdonó toda la deuda.
Poco después, ese siervo buscó a un amigo que le debía el equivalente a $15 dólares. Al enterarse de que el amigo no podía pagarle, hizo que lo echaran en la cárcel y no le importó los ruegos que este le hizo. Cuando el amo del siervo oyó lo que pasó, se indignó y dijo que era un siervo malvado, y lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
Note el monto de la deuda que no fue perdonada: quince dólares. Las deudas pequeñas son las que por lo general nos causan más problemas: los resentimientos insignificantes entre cónyuges o entre hermanos, los rencores que no parecen importantes como para afrontarlos. Tenga cuidado, esa es la clase de deudas de las que Satanás se vale para atormentarnos. Jesucristo pagó una montaña de deudas por usted. Sin duda, usted puede ser generoso con las deudas de centavos que otros le deben.
Busque al Espíritu Santo y pídale que le muestre cualquier rencor que usted esté albergando. Luego, arrepiéntase y deshágase de ese rencor. Haga de esta Navidad no solo un tiempo para recordar, sino también para perdonar y olvidar.
LECTURA BÍBLICA: MATEO 18:21-35
domingo, 25 de mayo de 2008
Siete Pasos Para La Victoria

2 Crónicas 20:15,17
Introducción:
Al iniciar este año nuevo tal vez lo hacemos en medio de problemas sociales, económicos, de enfermedad, en la familia, matrimonio que han sido momentos difíciles para algunos. Cierta clase de temor al futuro intenta adueñarse de la paz que gobierna nuestra alma.
¿Que nos depara este nuevo año?... ¿que pasara con nuestras familias? ¿Hacia donde caminamos como iglesia?... Hoy en la vida de Josafat, vamos a encontrar desafíos de confianza en Dios para un futuro que no vemos con claridad. Tome nota de estos sietes pasos para la victoria y póngalos en funcionamiento este nuevo año.
En el trasfondo histórico indica que contra Josafat se unieron tres pueblos que deseaban destruirlo (ver 2,3). La primera reacción de Josafat fue la de temor. El temor logra diferentes reacciones en las personas. Algunas veces paraliza el raciocinio. Otras veces empuja a tomar decisiones desesperadas que resultan en fracasos. ¿Pero que hizo el personaje de nuestra historia? Proclamo ayuno y oración: volvió el rostro a Dios
I. Primer Paso para la Victoria
Reconocer quien es Dios (ver 5,6)
Vea el contenido de la oración de Josafat. En la oración el establece una charla, un dialogo, una conversación con Dios.
a. Dios tiene dominio sobre todas las cosas. b. El tiene autoridad sobre reinos y naciones. c. No tiene oponentes que puedan resistirle.
Josafat a modo de preguntas hace afirmaciones de la naturaleza y carácter de Dios.
II Segundo Paso para la Victoria
Dios tuvo y tiene control (ver 7)
Josafat no comienza con quejas y angustias. Su oración denota la gran admiración de este rey por el Rey de reyes.
a. Hace una declaración de fe basada en la historia. "...tu echastes a los moradores de esta tierra...”
b. Hace una afirmación en la que reconoce la generosa mano de Dios. "...diste esta tierra a la descendencia de Abraham..."
Dios no ha cambiado en su forma de actuar para con su pueblo, la iglesia. El sabe nuestras limitaciones y necesidades. Ante el futuro no nos quejemos ni angustiemos; reconozcamos que Dios tuvo y tiene el control de todo y cuida de cada uno. (No hay justo desamparado)
III. Tercer Paso para la Victoria
Haga memoria de lo que Dios ha hecho en el pasado (ver 9)
El miedo actúa muchas veces negativamente en las personas. Anula la capacidad de recordar el pasado donde hay muchas evidencias del cuidado y protección de Dios. Josafat hace una declaración que esta entre paréntesis en su oración:
"Porque tu nombre está en esta casa."
a. Dios hizo un compromiso de cuidar de los suyos en el pasado. Desde Abraham en adelante hay registros del cumplimiento de su promesa. b. Las evidencias están registradas "en esta casa"
La casa de nuestra vida registra esos cuidados e Dios. ¿Sabe una cosa hermano y hermana? Dios no ha mudado de parecer. Su nombre de Dios Protector, Dios Guardador, Dios de Consolación, está grabado en la historia de nuestras vidas... ¿recuerda aquella vez cuando Dios le libro. le salvo, le sano, le prospero. Dios no cambia el permanece para siempre.
IV. Cuarto Paso para la Victoria
Reconocer nuestras limitaciones (ver 10,12)
Josafat evidencia su impotencia a través de una sencilla afirmación: "No sabemos que hacer" (parte final ver. 12)
Como no sabemos que hacer, hacemos lo siguiente:
a. Pedimos juicios de Dios sobre la situación planteada. b. Nos volvemos a Dios.
¿Acaso hermanos, hay algo mejor que esto que se pueda hacer hoy día?
V. Quinto Paso para la Victoria
Descansar en que Dios hará (ver 17)
Ante los problemas reaccionamos generalmente tratando de hacer por nuestra propia cuenta y cuando agotamos todos los recursos nos acordamos de Dios. Debemos cambiar de estrategia:
a. No necesitamos pelear nosotros, en algunos casos (v. 17a) b. Sí necesitamos estar quietos y parados (v. 17b) c. No debemos desanimarnos (v. 17c)
¿Hay enemigos grandes este nuevo año?... Dios dice: "Vean lo que haré mañana con sus enemigos."
VI. Sexto Paso para la Victoria
Dejar que Dios pelee por nosotros (veamos el contenido del ver. 18)
a. La batalla es del Señor, la adoración nuestra. b. La batalla es del Señor, de nosotros el humillarnos ante él.
VII. Séptimo Paso para la Victoria
Actuemos con fe y alabanza (ver 20-22)
Allí se veía el enemigo. Vea usted la confianza de esta gente que enfrentaba toda posibilidad de destrucción.
a. Fueron desafiados a creerle a Dios y experimentar la seguridad en él. (v. 20a) b. Fueron llamados a adorar mientras avanzaban. (v. 21a) c. Fueron llamados a declarar la misericordia de Dios. (v. 21b)
Conclusión:
Las diferencias son de época y circunstancias, pero los enemigos que enfrentamos hoy día son tan reales como en aquellos días. Los siete pasos de Josafat con el pueblo de Judá, siguen teniendo vigencia.
¿Como enfrentaremos los problemas de este nuevo año?... ellos están avanzando hacia nosotros. Repasemos rápidamente los siete pasos... practiquemos estos pasos y Dios nos dará la victoria.
